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La Regla de orden del 80/20

Esta regla es aplicable a todos los espacios de la casa, desde un cajón hasta un armario completo y consiste en organizar dejando al menos un 20% de espacio libre ocupando sólo el 80%. La pauta de orden del 80/20 se origina del llamado Principio de Pareto que describe un fenómeno estadístico que lleva el nombre de su creador.

Aunque a simple vista parecería fácil de seguir, a menudo no resulta sencillo para la mayoría de las personas. Ya que estamos acostumbrados a ver los espacios llenos y cuando tenemos espacios despejados éstos actúan como imanes y la tentación de llenarlos es tal que acabamos por saturar el espacio. La regla de orden del 80/20 se inspira en el Principio de Pareto que viene a decir que el 80% de las consecuencias provienen del 20% de las causas.

Al ocupar el 80% del espacio y dejar libre el 20%, conseguimos dos importantes cosas:

  • Será más fácil coger y dejar las cosas.
  • La sensación de orden será mayor.

Esta ley o regla del 80/20 puede ser aplicada de distintas formas y en variados contextos, nos podemos apoyar en ella para encontrar soluciones que nos ayuden a simplificar nuestro espacio.

Como cuando reducimos las cosas visibles al 20% para lograr orden visual o cuando entendemos que si el 80% de la ropa que tenemos nos la ponemos solo el 20% de las veces,debemos reducir la cantidad que tenemos.

Espacios vacíos.

Tenemos tendencia a rechazar los espacios vacíos, porque tenemos la sensación de estar desaprovechándolo. Queremos rellenar el espacio vacío con elementos y mobiliario para deshacernos de nuestro miedo al vacío (horror vacui en el arte). Nos convencemos de que aprovechar bien el espacio es llenarlo al máximo, que una mesa se ve muy vacía sino ponemos algo encima o que hay que añadir elementos decorativos sobre ese aparador del salón.

Escribía Lao-Tsé: «Lo que da valor a una taza es el espacio vacío que hay entre sus paredes». 

Un paso liberador.

Cuando organizamos cualquier espacio empezamos por la eliminación, y este paso es difícil para muchas personas cuando surgen sentimientos y recuerdos que actúan como anclas hacia las cosas.

Las dudas nos asaltan porque empezamos a ver las cosas bajo una luz distinta, sin embargo si nos lo proponemos y realizamos un proceso de eliminación reflexionando sobre si vale la pena guardar tal o cual cosa,  y repetimos la acción una y otra vez. Conseguiremos  llegar a un nivel de madurez en la toma de decisiones sobre nuestras cosas, lo que desencadenará en un proceso de aprendizaje en donde dejaremos de guardar cosas inútiles para guardar las importantes.

Ventajas de los espacios vacíos.

Al aplicar la regla de orden del 80/20 dejamos paso a las cosas nuevas que necesitamos en el momento actual de nuestra vida y que nos la facilitan. Dejando espacio a lo que se necesita ahora,en el presente. Consiguiendo que las cosas que se dejaron de usar o que fueron útiles en el pasado,pero que dejaron de serlo en el presente,no nos roben espacio.

Con esta regla de orden simplificamos el mantenimiento del espacio y / o la estancia disfrutando de más espacio libre. Y eliminamos el ruido visual que pueden provocar el exceso de cosas, especialmente en estancias comunes como el salón o la cocina.

La idea de eliminar cosas está enfocada a vivir con más libertad tanto física como mentalmente. Para dejar llegar hay que dejar ir.

El valor del espacio.

El espacio tiene el mismo valor que las cosas,sin embargo en muchas ocasiones parece que le damos más importancia a las cosas que al espacio.

Cuando organizamos dejando espacios libres tenemos sensación de ligereza y el ambiente parece volverse más confortable. Para conseguir armonía y equilibrio valoraremos el sitio que tenemos  y la cantidad de cosas que caben en él sin agolpar ni amontonar, sin convertir el hogar en un contenedor de cosas. Estaremos creando un ambiente agradable donde fluye la energía positiva por sus cuatro paredes lo que le convierte en un espacio en orden y armonía.

Al aplicar la regla de orden del 80/20 podemos liberar espacio en nuestras casas, volviendo a centrar la atención en dónde debe estar : en lo que hacemos  y no en lo que poseemos.

Aprender a vivir con menos cosas es cuestión de hábitos pues nuestras necesidades van en función de las costumbres de consumo que tengamos.

“Tu vida debe ser como un río, en donde su cauce siempre fluya”. Hideko Yamashita

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